La vida tiene formas muy curiosas de unir a las personas. A nosotros nos cruzó varias veces, hasta que finalmente entendimos que no eran simples coincidencias.
Nos volvimos a encontrar trabajando en Plaza Lagos y, sin buscarlo, nació una linda amistad. Poco a poco llegaron las risas, los paseos en bicicleta, las tardes de patinaje y esos momentos que hicieron que empezáramos a mirarnos de una manera diferente.
El amor fue creciendo de forma natural y, con él, también creció nuestra familia. Compartimos momentos inolvidables con las hijas de Max y juntos fuimos construyendo ese hogar que hoy es nuestro mayor regalo.
Han pasado más de 12 años desde aquel comienzo y, después de tantos recuerdos, sueños cumplidos y aventuras compartidas, sentimos que ha llegado el momento de escribir un nuevo capítulo.
Hoy elegimos volver a decirnos que sí, esta vez para siempre.